Hola:
Te escribo hoy, así de tarde como recibes este escrito, no por olvido sino tras una meticulosa planeación. Tenía que dejarte hacer un ‘test-drive’ de tu nueva edad. Antes que nada, me permito felicitarle de su onomástico, no crea usted que su nombre desapareció de mi calendario, sólo de mis aplicaciones de mensajería (por salud mental).
¿Es cierto que en los 30 te das cuenta que la vida sólo es “Esperar autobuses y comprar porquerías en Amazon”? Me lo preguntó una de mis personas favoritas hace tiempo atrás, y llevo años queriendo hacerle la misma pregunta. ¿Tú de qué crees que se trata la vida? Creo que mi respuesta cambió, pero esperaré a escuchar la tuya.
No imagino cómo es que habrás pasado este cumpleaños, pues hace tanto ya que no escucho de ti, no sé qué tanto difieran la persona y la idea que existe en mi cabeza. ¿Reíste a carcajadas? Espero que sí. ¿Te abrazaron mucho?
Feliz no cumpleaños, espero que los 33 te traten mejor que a mí.
S.
P.d. (todavía) no me he quedado calvo.