Cada vez que pienso en amarte otra vez, me llena de nuevo esa sensación mágica que tenían las largas pláticas hasta el amanecer, la naturaleza infinita de tu sonrisa y el calor que daban tus pupilas.
Cada vez que pienso en amarte otra vez, me llena de nuevo esa sensación mágica que tenían las largas pláticas hasta el amanecer, la naturaleza infinita de tu sonrisa y el calor que daban tus pupilas.